MIRA CON SENTIMIENTO Y SIENTE LO QUE VES


Asomándose a una ventana en Venecia se vive la constante sensación de ser parte de un espectáculo.

Los venecianos son observados continuamente, en ciertos casos se produce esa incómoda pérdida de la intimidad y a la vez orgullo de ser alguien para ser mirado.

Venecia tiene una historia de República, historia que se ve en cada rincón y se siente en sus calles, construcciones monumentales, en su arte de cientos y cientos de años acumulados, sobrepuestos, superpuestos; conviviendo con la contemporaneidad.

Ciudad donde las distancias se miden con el tiempo.

Venecia la ciudad del agua, la ciudad construida para resistir. Quien ame el agua amara Venecia, sus rastros de resistencia al poder de la naturaleza y de la propia naturaleza humana.

Es una ciudad inquietante que vive acunada por el rumor del agua (del mar). Es la ciudad donde se realiza desde 1895 la Bienal de Arte y desde entonces, para muchos, la Meca de los Artistas Contemporáneos.

Ésta es la ciudad que elegí, la ciudad de los secretos de mi amiga Francesca. En su casa, Palazzo Barbarigo, sobre el Canal Grande que tiene en la fachada frescos históricos e instalé en sus ventanas los Retratos pintados de mis afectos en Buenos Aires; porque en esta ciudad se desarrolla el ejercicio de mirar, de ver de cerca y a distancia y los Retratos devuelven la Mirada, cuidan y acompañan tanto a los venecianos como a los turistas.

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